Estoy terminando un tiempo de pausa laboral (vacaciones escolares, receso)
y celebro que pude darme muchos ratos de soledad,
oración, meditación y creación…
Lo que puso el broche de oro a estos días es que finalmente
ambienté y dejé listo mi oratorio.
Sí, en mi casa hay un ambiente,
un bello entrepiso que hice construir,
para usar como espacio sagrado.
Era uno de mis sueños para Casabrazo
y gracias a Dios lo pude cumplir.
La cuestión es que ese ambiente quedó listo
en los últimos meses del 2024,
se inauguró con la Comunidad del Camino
en el verano del 2025
y aquí quedó esperándome hasta este fin de semana…
casi dos años después…
Aquí te lo presento:
¿Cuántas cosas en la vida están "listas" y sin embargo, todavía no las habitamos?
Al menos a mí, me pasa seguido.
Muchas veces me pasa que está todo disponible alrededor mío,
pero yo no me animo, me boicoteo,
pierdo fuerza frente a las críticas o incluso por mis propios juicios…
Dejo pasar el tiempo intentando que algo “se cure” pero no pasa…
solo se esconde detrás del run run de la vida…
Sabiamente, el alma insiste…
y tal vez vivo el mismo proceso, varias veces.
Esta vez no sucedió así…
Esta vez, le di lugar. Asentí.
Necesito un lugar para lo sagrado, para lo humana y divinamente sagrado.
Un lugar externo que refleje un lugar interno al que volver para conectar con lo profundo,
para estar en soledad
y dejar que surja el silencio.
Un silencio que se pone a la escucha
de los clamores propios y de los gritos de la humanidad doliente;
un silencio discernidor de las opciones vitales;
un silencio que provoca palabras necesarias;
un silencio creador,
un silencio donde Dios irrumpe y se pronuncia.
Necesitamos espacio mental y cordial
para dar lugar a lo nuevo que va surgiendo en nosotras y nosotros.
Un lugar interior para volver al propio centro y desde ahí gestionar la vida.
Frenar, respirar, descansar, pensar en la vida personal, los proyectos, los vínculos, la familia y la espiritualidad… al menos, unos minutos diarios, semanales o de tanto en tanto.
Mi altarcito es ese lugar externo que me hace volver a lo más íntimo.
Desde ahí nace la reflexión, las opciones, el crecimiento, el sentido, la fe.
¿Y vos, qué pensás de tener un altarcito en tu casa? ¿Si?¿No?
¿Tenés un pequeño espacio para lo sagrado (estante, mueblecito, mesita)?
¿Qué ponés/pondrías allí? ¿Qué no puede faltar?
¿Qué te detiene a empezarlo?
En la primera semana de Abrazo en el camino
me animé a empezar a hablar,
en la segunda me propuse permanecer
y ahora intento contarte el “detrás de escena”,
lo que me mueve, lo que me impulsa y lo que sostiene mi deseo.
En mi caso, es Dios, sin más.
Anoche al terminar de armar el oratorio, me quedé rezando un rato.
Esta mañana de domingo, mientras escribo, volví
y le puse otras cositas que tenían que estar allí también,
ahí saqué la foto que te comparto.
Lo sentí mío y lo sentí para convidar.
Los espacios sagrados no se terminan el día que se construyen.
Se vuelven sagrados porque volvemos a ellos muchas veces,
solas/os o acompañadas/os y los vamos significando.
Terminé de hacerle lugar a una práctica que ya vivía.
La sensación no fue de estrenarlo, fue de habitarlo…
Habitar, de eso se trata.
Habitar nuestra propia alma,
habitar la casa, el barrio, el país,
habitar el cuerpo propio con su incomodidad,
habitar los vínculos y decirnos aquello que hace falta,
habitar los proyectos, tomar decisiones, lanzarnos,
en fin, habitar el presente…
Y vos, ¿Qué andas necesitando habitar?
Contame.
Nos leemos.
Por hoy, vamos llegando al final de estas reflexiones que quería compartirte.
Aprovecho para contarte en qué andamos por Casabrazo,
por si alguna propuesta te resuena
o conocés a alguien a quien pueda hacerle bien.
También te agradezco si nos ayudás a compartirlas:
queremos llegar a muchas más personas
y sabemos que el boca a boca
sigue siendo una de las formas más potentes.
Seguimos meditando en vivo los domingos a las 20 hs.; luego queda grabado en el canal de YouTube. Estamos repensando el formato, así que nos encantaría conocer tu opinión.
El sábado 29 de agosto tendremos un nuevo Taller de Constelaciones, el número 13. Ya pasaron más de 60 personas desde que comenzamos este camino grupal en el 2024. Inscripción
Y se vienen algunos rititos para compartir, encontrarnos y seguir haciendo comunidad. Ya te iremos contando.
Gracias por llegar hasta acá. Ojalá algo de todo esto resuene en vos y nos sintamos en comunión.
Con ternura y mucha paz.
Ligia del Pueyo
desde Casabrazo

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